Epitrocleítis (Codo de golf)

La causa de la epitrocleitis es una inflamación de las inserciones musculares en la epitróclea del codo. Es una variedad de tendinitis. La epicondilitis medial, también llamada epitrocleítis o “codo de golf”, hace referencia a la inflamación de las inserciones musculares (tendones) en la cara interna del codo están inflamadas. El dolor puede aparecer a nivel de la inserción muscular en el hueso del codo o se puede irradiar hacia los músculos del antebrazo y ocasionalmente hasta la muñeca.

La epitrocleitis generalmente se relaciona con el sobreuso o con un traumatismo directo sobre la zona. El dolor es más intenso después de un uso intenso o repetitivo de la extremidad, y se agrava con las actividades que suponen prensión fuerte o rotaciones del antebrazo.

El tratamiento inicial tiene tres componentes principales: protección, disminución de la inflamación, y fortalecimiento de los músculos y tendones.

La Protección incluye:

  • Reducir las actividades causantes de dolor
  • Modificar aquellas actividades que agravan el dolor
  • Disminuir el tiempo o intensidad de la actividad
  • Realizar descansos y estiramientos

Otros métodos de protección son la utilización de una codera elástica o una férula de muñeca. Un programa de estiramientos puede ser útil por disminuir la tensión del músculo sobre el tendón afecto. Los estiramientos incluyen el brazo afectado, así como el cuello, parte superior de la espalda y hombro, mano, muñeca, antebrazo y tríceps.

Para disminuir la inflamación del tendón, puede aplicarse hielo tras los periodos de ejercicio/trabajo, consiguiendo además un alivio temporal del dolor. Para la aplicación del hielo, rodee el codo y el antebrazo con una tela y coloque una bolsa de hielo triturado o guisantes congelados sobre ésta. Mantener el hielo durante 15-20 minutos.

Asimismo, puede aplicar un masaje de fricción acompañado de frío local para disminuir la inflamación y promover la cicatrización de los tendones inflamados. El hielo provoca la constricción de los vasos de superficie; la fricción los dilata. Para aplicarse el masaje con hielo, llene un vaso de plástico con agua y métalo en el congelador. Recorte la mitad superior del vaso de plástico. Masajee suavemente la zona dolorosa con el hielo durante cinco minutos. Para el masaje de fricción, use las yemas del los dedos pulgar o índice. Frótese sobre el área dolorosa. Comenzar con una ligera presión y poco a poco ir aumentando hasta aplicar una presión firme. Continuar el masaje durante 3-5 minutos. Alternar el hielo y el masaje, siempre terminando con la aplicación de hielo de forma que el área afecta no se quede inflamada. Repetir 2 ó 3 veces al día.

Para el fortalecimiento, se utilizan ejercicios de estiramiento y potenciación de los músculos y tendones afectos. Estos ejercicios son necesarios para una rehabilitación apropiada. El estiramiento de los músculos flexores y extensores del antebrazo como se describirá contribuirán a prevenir el desequilibrio muscular.

 

TRATAMIENTO INTERVENCIONISTA

Si la epitrocleitis no responde al tratamiento conservador, en ocasiones están indicados otra serie de procedimientos, como:

  1. Infiltraciones con corticoides. Consiste en inyectar una sustancia antiinflamatoria (corticoide), acompañado de un anestésico, directamente sobre la lesión. Esta técnica puede originar dolor durante 48 horas, para evitarlo, nos aplicaremos frío local y tomaremos la analgesia recomendada por el médico. Tras la infiltración es obligatorio mantener reposo. En ocasiones hay que repetir la técnica para conseguir alivio completo.
  2. Infiltraciones con PRP (Plasma Rico en Plaquetas). Consiste en inyectar plasma obtenido de uno mismo con una alta concentración en plaquetas que se activan para estimular la cicatrización a nivel del tejido inflamado. Esta técnica no se realiza en todos los centros. Es dolorosa, por lo que en ocasiones tiene que ser realizada en quirófano bajo sedación; y no está exenta de riesgos. Además, hay que abstenerse de tomar AINEs durante 1 semana antes y dos semanas después de la infiltración, ya que en caso contrario no es efectiva. Por ello no está indicada en todos los casos de epitrocleitis
  3. Cirugía. La técnica no es tan eficaz como muchas otras intervenciones y no se recomienda a menos que se haya completado un programa adecuado de tratamiento no quirúrgico. Tras la cirugía, es conveniente continuar con los ejercicios de estiramiento y potenciación para evitar que vuelva a aparecer la epitrocleitis. La recuperación completa se consigue generalmente entre seis semanas y cuatro meses.